Rasgando himen mental
“Silenciando un rasguño en el tejido oscurecido de noche, en profundidad… condensa.
Me rondas el aire, confundiendo al vapor. Música entre altas burbujas. Entre redondeadas cavitaciones te adivino. Son opacas las esferas en las que te repito, incesante, imparable, inagotable, perpetuo…
Te respiro. Pulsación que desea. No sabe el calor circundante a qué temperatura viaja mi insolencia, rodando por tu piel.
Ahora mismo, estás sentado a mi lado y me incitas. Sólo son las inciertas madrugadas de la mañana. Podrías estar lejos, en otro sitio más agradable, con otra compañía que no tenga esta extraña ocupación. Al fin, te visualizaría igual…”
Rompiendo himen mental.
Sé que comenzaré a desgastarme. A fragmentarme en pequeños pedazos. Tranquila y calmada. Alborotada por dentro. Bajo tus pupilas. En el murmullo de tus manos.
Poco a poco al comienzo, por tenues bordes y romas esquinas, deshilachando tu nombre, redondeando gestos. Tangencias en varios puntos…
Hinchando senos y caderas. Piel tierna y alma suave.
Envuelvo tus dedos en mí. Construcciones eregidas con destino determinado. Acercar mi ansia hacia tus labios. Curvas que se tatúan de trazo grueso sobre el que te avaricio ver posar. Ahuecando las yemas de mis dedos, guías de mis cegueras, acaricio aleteando sobre tu frente, una perversión traviesa, que jamás ocultará tu sonrisa. Hoyamientos garfiados suavemente, con ternura mientras… te pienso, con transmisiones de cariños imparables.
Caudal de sensaciones licuadas bajo firme línea, en la cuadratura de tu mandíbula, que sabe pronunciar mis gemidos. Emocionales tactos, que expresan universos infinitos que asoman, piel despierta en plenitud descontrolada. Jamás retráctil... siempre esponjosa.
Te dedicaré mi lascivia mezclada con el amor más vivo. Tentadora promesa.
Me pregunto el porqué de estas madrugadas cálidas en el corazón, estufa abrigada que tinta en sonrojos las mejillas. Me sube la timidez bajo la línea de mis párpados cerrados la única explicación tupida que brota… es que te muestras cercano.
No orgulloso protector, mirando desde arriba, altura infinita, mi pequeña figura, no igual al amante, incapaz de abrazar sin distanciar mentiras por la cintura; como quien agarra algo tabú, pero sagrado.
Es la necesidad de poseerte la que me posee…
No temo que traspases con miradas altaneras y palabras hirientes. No precauciono brillos que impregnas entre mis trémulos lienzos.
Te convertiré en eterno recurso de soledades.
Mis ganas están demasiado cerca de ti.
Goteas otoño… destilas transparencias.
La corazonada es certera y sincera. No temo tu mirada ni el requerimiento urgente de tus manos y de tu boca, que me roe quemaduras del corazón.
Desgarrones en breve instante… mi yo más rotundo.
Arqueo especial yarda entre tu pecho y el mío. Lenguas de fuego me consumen en este instante. Infierno posesivo que atrae mi profundidad.
La álgida verdad se abre paso entre nuestras caderas.
Tienes la semejanza, solitaria pelvis en esta penumbra; me protegerás de la nada, tu cuerpo y el mío han nacido uniformes, envergadura apropiada para paso rápido, constante buscador de balanceos… Inclinas al abrazo más allá de lo fraterno.
Coordenada simple y complicada, la excitación… condimento que nos acompaña, es conjunto… así lo sientes. Afín en acaricimientos internos.
Calla… te digo desde tu pelo…
Y callas…
Emborrono fácil el tintado poseer, las líneas epidérmicas se imprecisan despintando nuestro yo; en la proximidad buscada, formando una trazada única. Casi nos fundimos, aquando nuestras células. Sufro devorarte, perderme, cegarme y rescatarte desde dónde estés. Secuestrarte y esclavizarte a mi cuerpo… Borrar tu memoria pasada, obligarte a adquirir la presente.
Vértices que recorres con avidez… despeinada.
Fiera inquieta, noctámbula y lujuriosa. Llenando vacíos imnombrables. La pasión cabalgante no descansa , capaz de alcanzar agudos arqueos y ángulados suspiros. Pregunté al destino, tras segundos de conocer tu pupila; cómo hacer la entrega delicada del amor. Así… retorno a un augurio con luz ideal, calidez idónea… perdida, obtengo todavía la respuesta; mente y cuerpo se planean enemigas de mis rutinas.
Rostro frente a rostro, milimétricos guiones… nuestros ojos.
Recobro la respiración. Vuelas a tu altura.
Reparando… mi himen corporal
Casi puedo sentir tu corazón latiendo. Anhelos que pugnan por desbocarse de nuevo. Estás vivo. Táctil. Igual que yo.
Te convertiré en eterno
recurso de mi cuerpo…
*******************************************************************************************









