sábado, 8 de agosto de 2015

ESCOTE DE CAMISA DE FUERZA




ESCOTE DE CAMISA DE FUERZA.

A veces, ocurre lo inesperado. Precisando, por ejemplo: que la expansión de un armario, disminuya y nunca se conforme con la dimensión anterior.

(Última mudanza)

Sucede también: que un charco de gotas de lluvia decida limitar su pequeñez, estirando su agua hasta formar un lago.

(Lectura de viaje)

Transcurre: que una camisa de fuerza, abandona su engranaje narcotizado, decidiendo no encerrarse en un solo tallaje.

(Visto por éstos ojos)

Pasando inesperadamente, por ejemplo: que un corazón humano resquebraje su corteza o se distienda, y nunca, jamás de los jamases, vuelva a su ser.
Estará cedido, dado de sí, sobrepasado.

(Ejemplo práctico)

Observando lo inesperado: que alguien te ame con otra piel, no cualquier otra cobertura dérmica, sino justo aquella que hace juego con la tuya; la esponjosidad adecuada, con directo gemido, con ardor preciso. El sobresalto de saber, ya sin fisuras, que has llegado a tu realidad, a tu fantasía, al hogar de un cuerpo que, jamás de los jamases, será distancia, si no, ya, también la tuya.

(Una certeza)

Y renovamos el fondo de un armario, la profundidad de una gota de lluvia, el escote de una camisa de fuerza, el nudo ajustable de un corazón rebosante...

1 comentario:

marisa dijo...

Renovarse es abrirse
a la vida.

Un abrazo de los nuestros.