sábado, 4 de febrero de 2012

LOS BRAZOS DE LA VENUS DE MILO




Suelto imprecaciones. Cada vez más a menudo. He vuelto a fumar. Vivo la bulimia nocturna. Estoy en una permanente ansiedad que me obliga a vigilarme desde muy cerca. Comienza a caer la noche y mi organismo mental se altera hasta insospechados infinitos. Vago errante por la línea que divide la razón y el delirio, sin encontrar en cuál de ellos afianzarme para hacer pie.
Me enfundo en planes absurdos que me permitan encontrar sosiego y calma. Infusiones, cápsulas amargas, jarabes para gente que no tose sus problemas, sino que los guarda en una habitación, primero en el salón, luego si todo sale bien, en el desván.
Camino deprisa por la vida, los días son tan cortos como largos se muestran mis temores. Debíera de sentir que mi figura es más ligera, más alta, menos molesta en su configuración. No, no puedo engañarme de esta manera. Mis piernas me han permitido correr lejos de problemas graves, menos graves o gravísimos. He escapado de gente que me quería, también de gente que no me quería. Incluso he huido de gente a la que era totalmente indiferente. Ha sido así. Es así.
Caminé por el estrecho bordillo de la acera para llegar hasta los destinos más remotos, extraños y únicos que mi imaginación pudo encontrar. Alocadamente, subí escalones que prometían un descanso reparador a su final. También bajé cuestas que esperaba fueran misteriosas y fascinantes. Mis piernas jamás se quejan de sostener a este cuerpo que se proyecta en cualquier espejo que encuentre en pupila ajena. Son resistentes y poderosas, sensitivas y filosóficas. A través de ellas soy capaz de distinguir si alguien me sigue, me persigue o me observa. Su dolor constante varía un poco en tales circunstancias, volviéndose hormigueo, punzante latido o pesadez extrema.  Ellas conceden veracidades a deseos de quedarme en un paraje, o de alejarme para siempre. Mis tacones se adhieren al suelo para tomar impulso, pues saben la falta de sostenibilidad que acuso de vez en cuando. Pero mis extremidades inferiores son las menos inferiores de mis extremidades.  Me han permitido saltar, bailar y rodear algún talle masculino. Se han dejado acariciar, besar y recorrer por manos ajenas. Mi mente ha recurrido a ellas y se han dejado conducir, sumisas, hacia posturas en lugares, poco o nada recomendables. También abandonar el estado inicial para encontrar otros más generosos en dádivas.
Pero son mis extremidades superiores, las que no aparecen. Así no tengo manera de hacer cosas por ti, de resolver dilemas esféricos, hablando de la teoría de cuerdas no arpadas, de mullir descansos intranquilos, mientras acaricio locas ideas y te limpio con un susurro que todo irá bien. Siento rabia al no cocinar tu respiración, al no peinar tus mañanas, a no doblarte el embozo bordado de los besos. Turbulenta en medio de la hora de tu visita, no me contemplo bien en medio del suelo ajedrezado de la entrada. Soy una miope pieza que desconoce el movimiento asignado.
Confío en mis piernas, capaces de izarme a la cumbre más alta del desprecio positivo y de la estima negativa. Confío en que me impulsen para no rodar hacia pozos de los cuales no podría nunca salir de nuevo. Confío en que no me encuentres, aunque me busques. O todo lo contrario. Yo no pienso hacerlo, no tengo brazos para sostenerte, ni fuerzas, sensatez, ni ganas. Si me ves caminando noctámbula y apresurada a tu lado, ¡abrázame tú!
¡Siempre, siempre, siempre, me alzaré de puntillas hasta besarte!



22 comentarios:

Las cosas de Albino dijo...

Tambien los brazos son aprovechables especialmente en su terminar, es decir, las manos que ofrecen dos posibilidades, la de abofetear y la de acariciar.
Espero no merecer nunca una bofetada porque jamas daré motivo para que me la den y deseo una caricia, sea a una mano o a dos, porque entonces es que la persona que me la da me quiere decir algo bonito sin necesidad de palabras.

40añera dijo...

Es una pena que se pierda un porcentaje importante de sensaciones por su carencia

Me ha encantado,
Un beso

Susi DelaTorre dijo...

Albino,

Son importantes los brazos, junto con las manos, abrazan y acarician, calman y definen...

¡Que no se usen para abofetear será siempre lo deseable!

Un saludo!

Susi DelaTorre dijo...

40añera,

Mi abrazo por este comentario, amiga!

Alberto dijo...

Cuánto tiempo sin leerte, sin deleitarnos con tus creaciones.
Me gusta eso de peinar tus mañanas.
¿Qué haría yo sin brazos que sostengan esas manos que son mi luz?
Feliz domigno y cuídate.
Besos, amiga.

Susi DelaTorre dijo...

¡Feliz domingo, Alberto!
¡Y buen comienzo de semana, amigo!

Sir Bran dijo...

Una cuestión de extremidades... que tan bien define al ser que somos, palpitando en los pasos que damos, desafiando a muchos obstáculos, corriendo de un lugar a otro del mundo. Los brazos son más representativos, con ellos podemos envolver lo que queremos, y separar lo que no deseamos cerca.
A mi también me ha encantado.
Tienes aquí un lindo mensaje subrepticio... y el relato es estupendo para encender pensamientos y conclusiones.
Un beso enorme Susi.

Susi DelaTorre dijo...

Sir Bran,

Has traído calidez con tus letras!

Bicos!

Hugo dijo...

Sublime,un texto sublime...esa descripción de una Venus que no tiene brazos pero que es capaz de todo. Álzate de puntillas hasta besarle, Venus.

Mario dijo...

"Los días son tan cortos como largos tus temores" Y los de tus personajes, y los de mis personajes que respiran tus letras. Esa frase, creo, me va a acompañar todo el día. Ya lo ha hecho mientras desnudaba tu texto y abrazaba tus intenciones literarias. Y es que tienes cada punto de mirada que hace temblar los cimientos de no sé cuántas conciencias. Increíble.

Me ha encantado este texto. Claro que eso te lo he dicho unas cuantas veces y, creo, seguiré haciéndolo cada vez que me deslice por tus letras a la busca y captura de ese abrazo puntilloso. Porque tus narraciones aun teniendo de todo y siempre consigues más registros, más situaciones verosímiles que a cualquiera de nosotros se nos pasarían de largo. Tu radar siempre captura nuestras emociones. Emocionante.

Tu forma de describir (no me repetiré y volveré a aquello de lo mucho que me gusta, de lo tanto que te envidio) nos convierte en espectadores de una película, en oyentes de un programa de radiofónico nocturno, de lectores de una biblia pagana, de observadores de un anochecer infinito, de capturadores de sueños y de portadores de antídotos contra las pesadillas más acuciantes. Pero lo que más me impacta es que sentarme y admirar tu prosa es como entrar en una galería y conocer al autor, entonces pinto, y a su obra, entonces lienzo. Miro tus letras como el que contempla un cuadro expuesto. Observo tu comportamiento, por el de tus personajes, y soy incapaz de no descubrir alguna novedad, algún hábito, algunos comportamientos de esos a los que resucitas en tus textos-cuadros.

Este texto me ha gustado sobremanera, como sobrenatural es cada cosa que tocas y cada tocamiento que conviertes en literatura álgida, o algo así.

Es un placer leerte, formar parte de tu obra, y que tu obra forme parte de mis días.

Gracias por la oscuridad y por la luz...

Mario

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

Acudo a mi JRJ: "Tu amor-¡qué alegre!-/saca, cantando, con sus brazos frescos,/ agua del pozo de mi corazón."

Rapanuy dijo...

No hay mejor deseo que desear un abrazado

Besos.

Susi DelaTorre dijo...

Hugo,

existen sentimientos que, para qué negarlo, nos alzan más allá de las puntas de los pies.

Abrazos "puntillosos"!

Susi DelaTorre dijo...

Mario,

me encontré en la galería de arte a la que aludes, con la diferencia de la autoría de las obras artísticas.

Nos leemos?..!

Susi DelaTorre dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Susi DelaTorre dijo...

Manuel María,

Versos escogidos que hablan de un hermoso refrescar al deseo.

Un fuerte abrazo!

Susi DelaTorre dijo...

Rapanuy,

No existe casi nada mejor que poseer abrazos.

Mil saludos!

Susi DelaTorre dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
horoscopo del dia dijo...

me encanto

Susi DelaTorre dijo...

Bienvenid@, horóscopo del día!

Juan Escribano Valero dijo...

Hola Susi: Esta vez mi recuperación ha sido bastante más lenta que en anteriores ocasiones, aun cuando no estoy del todo bien lo cierto es que me encuentro mucho mejor con muchas ganas de visitarte y de pasar un rato en tu compañía.
Sin brazos no tendrias manos y sin manos no podrias peinarte,las manos son hechas para acariciar, para dar pero también para recibir al otro con amor, lo contrario es un invento equivocado de los hombres
Un abrazo

Susi DelaTorre dijo...

Apreciado amigo, Juan Escribano Valero: me alegro de tu recuperación,aunque lenta,porque encontrarte por mi espacio es motivo siempre de alegría.

Gracias por tu comentario. Es importante incidir en que las personas tenemos el deber y la dicha de disponer nuestros brazos hacia la ayuda y cooperación con los semejantes.

Un gran abrazo!!