domingo, 19 de octubre de 2014



PIOLET EMOCIONAL

Al igual que hiere la epidermis granítica, 
la roja hiedra de los muros de mi casa, 
¡hincas con rabia tus uñazas en mi piel!

Extraes trozos de carne interior desde mi cuerpo.
Recoges lo sobrante para arrojarlo, despreciado,
al rincón oscuro de la escucha.
Ignoras a la propia ignorancia. 

Me descubro sollozando... ¡Estoy focalizada a tí!

¡Tengo aún mucha carne que tiembla!

Retroceso inútil. 
La orografía emocional cede o se enquista.
¡Otra vez lo intentas! 
No remite la necesidad de escalar sobre mi todo.
Vuelta al hundimiento, con garras bien afiladas, 
sin reparar en sangrados proferidos.

Nada valen. Nada son.

(Soy destino de un piolet montañoso...)


Susi DelaTorre.
Durmiendo en una papelera.

1 comentario:

Domingo dijo...

Qué rotunda y poderosa la imagen del piolet y su clavada ciega y feroz alrededor de la herida cuando no en la herida misma. Creo que todos hemos sido montaña y montañero, roca devastada y piolet.