lunes, 16 de noviembre de 2009

Os veo...



Os veo... Sí…. En poco tiempo, ocupareis la totalidad de la calle. Desde la primera esquina hasta aquí, el recorrido os ha llevado media hora. Comenzando a situaros bajo los semáforos, que iluminan pasos de peatones vacíos, continuando imperturbables con su trabajo, luces intermitentes sin receptores ni nadie que les obedezca. Os veo ante mí, cada vez más juntos, más organizados, testosterónicos, animados y violentos.






¡Malditos chicos! ¡Imberbes y estúpidos críos!





Os escondeis tras algún pasamontañas. Bocas y dientes mientras lanzais rugidos. No baraja vuestra mente el detener vuestro avance, ni los gritos que exhibis… insolentes.





¡Qué poco cerebro dentro del cráneo!






¿Para eso tanto esfuerzo? Nos exigimos a nosotros mismos para lograr criaros lo mejor posible. Os enseñamos a andar, a caminar, a pintar soles de colores, a reíros felices cuando creamos una fiesta infantil de cumpleaños… ¿para esto?





Para que persiga la gana de mataros y matarnos, si es posible. Doble intención, no excluyente en necesidad.





Vociferan las gargantas, ensordeciendo la conciencia que comenzaba a surgir dentro de vosotros. Ignorantes a la realidad, manipulados por vuestra poca edad y desaforado empuje. Incontrolables. Salvajes, imparables.









Guerreros en este trozo de ciudad, ganando centímetro a centímetro un palmo de sinrazón, devorando asfalto tal fuese carbón azucarado de vuestra infancia, no tan lejana.





Apenas os reconoceis los unos a los otros. En seguida algún lider os convenció de que vuestro sino era unir a los mejores compañeros de lucha, simbióticos, elegidos, los más leales. Señalaron que los malos, índices en ristre, el grupo a quienes machacar somos nosotros. Os han engañado. Os han mentido. Hay otras formas de luchar que no son ésta. Llegais en grupos pequeños, con pañoletas adiestradas en ocultar identidades, de cinco o seis, con bolsillos abultados, llenos de proyectiles que nos están destinados. Con la esperanza que alguno nos abra la cabeza en dos. Para vosotros y para ellos, una victoria.





La primera sangre enemiga, brindada con los amigos. Hasta que, por una luz de raciocinio, os avergonzareis de este día y… calleis. Pretendiendo olvido en el silencio.





Podeis ser unos amigos que se juntan en una acera para acercarse a tomar ociosos vinos, en el barrio antiguo de cualquier ciudad pétrea llena de historia y mimada por la calidez de lo añejo y verdadero; pero no, os llaman más los remolineos con manos culpables y nerviosas dentro de los pantalones, dentro de los macutos que cruzan vuestros pechos lampiños, apenas creados, dentro de bocas que consumen uñas de pura impaciencia.









Restos de ilusión que aún se deben gastar… y no sólo hoy ante nosotros, sino con el desgaste natural del camino de la vida. De las acumulaciones interiores, menos quedará al ocaso. Hasta el agotamiento total y escéptico. Teneis todo que perder todavía. A nosotros, nos queda menos.





Vienen más compinches que adornan los bajos de los edificios, planeando hacia qué lado de la calle serán empujados los incendiarios contenedores después de prenderles fuego. Los coches que han quedado aparcados, no se moverán más. Nadie vendrá a retirarlos.





Este paisaje urbano es la boca de un lobo hambriento de trifulcas, de violencia, de persecución y de golpes. Ahí entro yo. El actor que no desea salir a escena. Parapetado bajo un casco, un escudo, un uniforme. Ayer todavía era como vosotros y hoy no deseo ser ni yo, ni tampoco estar en vuestra piel. Quisiera estar en otro sitio, pero soy un refuerzo, uno de los hombres de combate, un antidisturbios que debe poner orden en medio de vuestra desorientación. Adiestrado para dar mamporros y sacudir sobre cuerpos casi infantiles, pero con capacidad de matar, herir y cometer atrocidades de adultos.





Sacais una pancarta, grande, con letras enormes, gritando al mundo la razón que teneis. En realidad, unas simples sábanas blancas, pintadas con brochazos gruesos sobre algún bordado. Alguna madre que hiló cariño a vuestros sueños.





Pero para vosotros la necesidad crece más, es preciso ser héroes ante el espejo. Mis costados rozan los cuerpos de mis compañeros. Estamos agrupados. Somos los antiviolencia, lo que es un sin sentido. Devorar es vuestro objetivo inmediato, al silencio inicial de la calle. No convirtais una manifestación en debacle de pelotas de goma, fuego y sangre. No vengais a por nosotros, atacando. No podemos fallar. Somos unos contra otros. Pensadnos, obligados a luchar sin ganas de hacerlo, sin motivación. No es fácil, enfundarse en este traje y tratar de dejaros hechos unos zorros antes de volver a casa a cenar. Tengo compañeros que se autolesionan para olvidarse en su dolor de cada golpe que descargan. Otros procuran tener una música dentro de su cabeza para no oir los gritos que emiten vuestras heridas. Tenemos hijos como vosotros.



Comienzan las piedras a rasgar el aire entre los bandos enfrentados, siempre… vosotros y nosotros. ¡Críos! ¡Sois unos descerebrados que no teneis ni puta idea de cómo va esto! Ojos asustados sobre trapos y yo delante de esos ojos, tan frágil como lo sois en este instante, pero con la diferencia, que yo os tengo que vapulear, hasta la extenuación. Yo, ante vosotros, más sabio pero más frustrado ante mi deber. Os contemplo mientras os acercais… y mis ruegos se pierden como en la bóveda de una iglesia… ¡No lo hagais! ¡Venga!. Dad otra vuelta a la manzana y pensarlo de nuevo. Por allí hay unos locales dónde los cubatas están cojonudos y a mitad de precio. El dueño es un crak preparando bocatas de jamón y podeis ver los partidos de fútbol en pantalla gigante, con sonido envolvente y todo eso que os mola. ¿Sabéis que es dónde van las chicas antes de ir a dónde quiera que vayan? O iros a casa de los colegas, a jugar con la “play”, no es mejor que os acerqueis con piedras en la mano, sin escuchar este ruego que dirijo para no mancillar el arrebolamiento de vuestras mejillas, tan poco tiempo afeitadas. Tan crédulas pero carentes de hombría.





¡Venga, chicos dejadlo ya!





Quiero irme a mi casa… Hasta os invitaría.





Esto va a dolerme al igual que a vosotros...










34 comentarios:

María dijo...

Bonita historia nos has narrado, ha sido un placer haber estado en tu blog.

Un beso.

Lisandro dijo...

Me emocione!!! un abrazo!

Daniel Os dijo...

No hubo que convencerlos con una causa, no hubo que estimularlos con una victoria, ni siquiera fue necesario mostrarles un enemigo.
Para despertar su organizarse en violencia sólo hubo que darles permiso de ser violentos.
Que no me digan luego que siempre son valientes y soñadores los aguerridos que defienden su causa por la fuerza.
Somos primero energúmenos, luego encontramos motivos para justificarnos.
D.

Tereza dijo...

La misma oscuridad tan característica de tus palabras, la misma pasión y mi mismo asombro.
Saludos

Mercedes dijo...

Dios mío, Lasosita, si es que cada día te superas más! Leerte me entusiasma!!!

Excelente, tu historia, excelente, la mires por donde la mires!

Un saludo lleno de admiración!

TORO SALVAJE dijo...

Cualquier día ocurrirá de verdad.
De hecho a pequeña escala ya ha ocurrido, el ejército simbiótico de liberación ha existido y contaba entre sus filas con Patty Hearst, hija de un magnate norteamericano.
Y digo que cualquier día ocurrirá de verdad y a gran escala porque nos estamos cargando todo, principalmente el planeta, y eso el sistema no lo va a arreglar, sería como suicidarse.
Tendrá que ser una revolución.

Besos.

namasté dijo...

Yo no la llamaría bonita a esta historia. A mi me ha parecido cruda, desgarradora, terrible...pero profunda y valiente. Y sincera.

Feliz martes

Lasosita dijo...

GRACIAS a vosotros por participar...

Me ha llenado de curiosidad tu dato, Toro Salvaje. Patricia Hearst o Tania, tuvo una vida de novela pero siempre la conocí como ejemplo del " Síndrome de Estocolmo". He averiguado que no es exacto, fue sometida a torturas, vejaciones y a coacción mental extrema.

El grupo autodenominado revolucionario, "Ejército de Liberación Simbionés" (ELS )denostaba al régimen exigiendo que la opulenta familia Hearst, cuyo jefe era presidente de Hearst y editor del San Francisco Examiner, usara sus millones para dar de comer a los pobres.Pronto se escucharía a Patty Hearst en cintas grabadas en las que denunciaba a sus padres, autodefiniéndose como GUERRILLERA URBANA.
Aunque tuvo oportunidades no volvió a su casa, hasta que fue capturada y juzgada. El presidente Carter le conmutó la pena.

Una historia real digna de contarse:

http://www.clarin.com/diario/1999/02/05/e-04401d.htm



Aunque no era mi intención del relato, que quería dar humanidad a unos enfrentamientos que podemos ver todos los días en las calles de cualquier país.


Un saludo y mi agradecimiento!

Domingo dijo...

Brutal, querida Susana. Me ha entusiasmado. Es un texto que tiene muchísima fuerza, honesto, vibrante y emotivo. Lucido y lúcido. La reflexión de ese antidisturbios imaginado pero que perfectamente podría darse de verdad, nos enseña más sobre la naturaleza humana que cualquiera de todos esos tratados de antropología que atestan las librerías. El conflicto, el dilema con el propio yo llevado con maestría al extremo. Brillante y revelador. De 10, Susana. :)

fonsilleda dijo...

¡Qué perspectiva más interesante nos has mostrado!.
Original, distinta a todo, dura, con una reivindicación que se escapa, no de las pancartas, sino precisamente de quien tiene el deber pero no el deseo de acallarlas.
Buena historia, que me paseó desde el principio por la duda ante lo que querías contarnos.
Bicos.

Sir Bran dijo...

Tu historia resulta muy mordedora, porque me hace ir en pos de una acción violenta, que aún está por suceder... aunque se quede vacía.
Pero sabes desprenderla de los hechos que se proyectan como sombras, y hundirte sin más en los motivos que los propiciarían o no.
Me resulta sobrecogedor saber que en ocasiones las cosas más horribles suceden por impulsos mal afianzados.
Tus relatos siempre tienen su efecto revulsivo, porque los extiendes muy bien... y después fermenta en ellos la levadura de los principios.
Siempre es un verdadero placer asomarse a este fabuloso rincón de letras y pensares.
Tus temáticas son de lo más variopinto.
Y siempre excelsamente tocados.
Mil biquiños.

joselop44 dijo...

Muy bueno. Nunca me han gustado quienes van con la cara tapada. La fotografía estupenda para ñla entrada.
Un abrazo.

jordim dijo...

el mundo acabrá con una invasión burra de la calle..

€_r_i_K dijo...

Vaya, es cierto primero tu entrada, después, tu respuesta a Toro, pero todavía más cerca, verdad?, aún nos enmascaramos cuando no somos capaces de dar los buenos días al vecino de la esquina.....

ABrazos.....

Roberto Esmoris Lara dijo...

Si, los reprimidos y los represores son siempre instrumentos de una política. Aunque a veces muchos actos de violencia por parte de los reprimidos nacen de la injusticia; y la de los repreores de la matriz establecida.
Pero tu relato es maravilloso porque se aparta de las razones para instalarse en un pensamiento básico y antagónico: dos hermanos que se enfrentan, aún siendo ambos víctimas del mismo sistema, cuando bien podrían estar tomando unas cañas en la tasca de la esquina.
Un abrazo muy grande y agradecido, Lasosita, por este texto de colección.
REL

Mario dijo...

Las armas las carga el diablo. Y las palabras cargan y apuntan, tu literatura.

Me sigue gustando, faltaría más, tu forma y la forma de tu escritura. Me gustan esas frases cortas tras esos puntos en los que obligas a un descanso. Al menos a agachar la cabeza y pensar en lo terrible de lo leído y vivido...

Hasta pronto.

merce dijo...

Con tus relatos, nos das una descarga emocional.
Tocas de lleno la impotencia, la crudeza, el miedo con sus mil disfraces...y mucho más.

"Alguna madre que hiló cariño a vuestros sueños"

...y esa pureza y dulzura que se oculta bajo algun uniforme...y el insonnio de mil madres.


Susi uuufff muy bueno!!!

Un abrazo.

Marisa dijo...

Con tus relatos siempre
tocas esa fibra sensible
que obliga a seguirte
hasta que pones el punto
final.
El de hoy sucede en
cualquier ciudad,
pero tu supiste darle
ese punto de vista
humano.

Excelente.

Biquiños

Alatriste dijo...

Es una historia absolutamente alucinante. Un pensamiento genial, que no creo que difiera mucho de la realidad. Los verdugos convertidos en víctimas. Las víctimas siendo verdugos. Contradicciones de este pobre mundo que entre todos, hemos fabricado. A veces uno se avergüenza de ser hombre. Me dejaste sin palabras, amiga y ojalá nunca nos tengamos que enfrentar a una porra, a una pelota de goma, a unos ojos fríos que sólo cumplen con su "trabajo". Un beso enorme, niña. Hasta pronto.

Carla dijo...

Emocionante, cruda, icreible.
Despertó en mi muchas emociones.

Alberto dijo...

¿Qué decir a tu cuento? Que ojalá no sea profético. Que ojalá alguien sea capaz de poner luz a esa negrura que podría darse si no se reflexiona en la línea que apunta tu historia.
Ojalá que aún haya niños que quieran crecer en la apuesta por la ilusión, los sueños y la paz.
Gracias, niña por tus palabras y por tus visitas a Tiflohomero.
Cuídate y, de corazón, feliz día.
Cuídate.
Biquiños.

Angus dijo...

Excelentes letras.

Alatriste dijo...

Me lo tuve que leer de nuevo y es que me dejas impresionado cada vez que escribes. Empiezo a pensar que no voy a a estar a la altura de tu prosa. Me da miedo estropear tus historias. No sé si seré capaz de afrontar este reto. Te admiro, amiga. No nos dejes nunca. Un abrazo enorme y feliz fin de semana.

Silencios dijo...

Disculpa he desaparecido de la blogosfera, y me acaban de llegar muchas actualizaciones ... perdón.

Como siempre me atrapas con tus letras, una historia increíble, corazón.

Mis besos de admiración

RECOMENZAR dijo...

Me ha gustado el sabor de tus letras saludos van

marta dijo...

¡Increíble! Todo lo tuyo que leo últimamente me deja impresionada, por los temas que tratas y por la brutalidad con que los abordas.
Un beso MUYGRANDE :)

La sonrisa de Hiperión dijo...

Historia preciosa la que nos cuentas. Un placer pasar por aquí en esta mañana de domingo.

Saludos y un abrazo.

Lasosita dijo...

Quisiera responder y saludar con más frecuencia, porque todos y cada uno de vosotros, pasando por aquí teneis mi más sincero agradecimento!


Saludos...

RECOMENZAR dijo...

Seremos parientes? de la Torre es el apellido de mi padre Contame de vos. Besos

marea@ dijo...

Como dice Toro, bien podría ser una muestra del destino.... un beso.

salvadorpliego dijo...

Aplausos, aplausos, aplausos,
Aplausos, aplausos, aplausos,
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Aplausos, aplausos, aplausos...
Y un fuerte abrazo.

rapanuy dijo...

Debe ser duro intentar aparcar todos los preceptos éticos y morales a sabiendas de que no es lo correcto y pese a ello acatar las órdenes de alguien terrenal, normal que duela la conciencia. ¿Quien sembró la violencia?¿Como justificar un golpe?

Desde lo de Caín y Abel que andamos a palos.

Saludos.

¡Eh! casi me olvido... me ha encantado

Alatriste dijo...

¿Piensa ya algo nuevo esa cabecita tan privilegiada que tienes? A ver con qué nos sorprendes ahora, escritora. Se te quiere mucho por aquí. Besitos desde mi Sur.

Silencios dijo...

Hola princesa he tenido problemas técnicos en todos mis blogs, desaparecí de todos los vuestros y no podía comentar. por eso cambie de escenario.

Ya estoy aquí, y como siempre me dejas con la palabra escondida, tienes un don cielo, Impresionante.

Mil besos cielo