lunes, 11 de mayo de 2009

Implosión.






Implosión



Quiero descansar,… exclama con sonido quedo ante las columnas jónicas que sostienen la bóveda celeste de un Olimpo.
Nadie responde. Siguen hablando con animación. Copas en sus manos, túnicas festivas con bordados nácar y oros. Carraspea. Una vez. Dos veces, más alto.

Todos los reunidos se vuelven. Se olvidaran de su presencia, se daba por hecho que estaría allí, sosteniendo lo sostenible entre los músculos de los hombros. Eterno en su trabajo. Diligente. Inmutable. Insensible. Corcovado, sin mostrar ningún alma por los ojos.
Su voz suena rota. Quizás lleva demasiado tiempo sin pronunciar palabra: Para qué? Quién repararía en mí?

Siente ojos que lo taladran. Es fastidiosa su participación; no necesita decir nada, piensan ellos con incomodidad; la ve, la siente, la palpa. Pero se aclara de telarañas silenciosas y prosigue…



Quiero descansar, repite. Ahora tiene un auditorio pendiente del hilo de su garganta, que va adquiriendo cuerpo y grosor.
Quiero ejercer el derecho de los trabajadores. Estamos en el siglo de las reivindicaciones, de estatutos, de acuerdos laborales, de sentencias políticamente correctas y de bitácoras en un solo sitio.
Quiero estirar estas espaldas mías, erguiéndome hacia el cielo que vislumbrais con tanta facilidad. Desfruncir mi ceño al levantar los párpados hacia la luz… sí!

Tórnase en trueno lejano su palabra.
¡…Ésa luz que me toca con timidez de virgen vergonzosa, de esa que entra en los pechos abiertos y con su tacto sana sin necesidad de cirugía! ¡…Ésa que enseña que las pupilas deben de contraerse de vez en cuando, y la piel colorearse de dorada simiente!
Extender mis rodillas, bisagras sin lubricar, torpes, flexionadas y esculpidas en piedras que no sienten el ánimo de rozarse, sin dar juego ni engranaje a un movimiento que debiera ser perfecto. Muertas desde su inmovilidad.
Levantar mis brazos, haítos de sobrecargas, hacia la brisa de un mar que no he contemplado jamás! Bañarme en los velos de la luna, en brillos que dejan tras de sí los cometas! Acunarme en las mareas, en los océanos, naufragar en orillas, dormitar en las montañas…

Va tomando aliento y el silencio que envuelve las gargantas de otros, se asienta, mientras la suya vibra, plena.
Casi ha levantado su cuerpo, con el temperamento creciente y con erosión expuesta; con la Tierra sobre su sólida carne, en el espacio exacto dónde a los mortales se les amontonan las inquietudes.

Oís…Oís…?? ¡Chasquidos! ¿Entendéis? ¡¡Son mis vertébras que crujen!! Necesitan expandirse, crecer en el espacio, son reales, innegables, bisagras que son mi vida! ¡Mi columna! Tengo que desarmar mi apuntalamiento para hacer arreglos, para deshacer sus nudos, para peinar la maraña de ramas en que se han convertido el bosque de mis nervios! Que mis talones hollen fértil tierra recién levantada del sueño, revitalizando raíces que me sostengan pero que me den la libertad de seguir al viento en sus correrías traviesas…

Estuvisteis amparados por el Tiempo, ese Cronos que dejó resbalar su viscosidad por mi cuerpo, a cada giro de esta bola, a cada rotación, a cada torcedura de su caprichoso aliento. Abrió ríos profundos en mis labios, lagunas en los rincones pantanosos de mis ojos. Cuántas veces lacrimales lluvias han sido lamidas por mi lengua, saladas cataratas llegadas desde un doblegado e invisible corazón…
Vosotros, ajenos! Riendo, embriagándoos! Sin peso ni responsabilidad… Ingratos!

¡Deseo abrazar! ¡Con mis brazos, éstos que os sostienen! Todo lo que abarque su longitud, transponiéndolos a todas las medidas medibles que pueda encontrar en mi camino. Yo vagabundo. Yo descubriendo. Yo, nuevo. Abrazar hasta que la línea de mi cuerpo desaparezca ante lo abrazado. Rodear el mundo, éste que sostengo y que no he visto, que no será lo mismo que sustentarlo sobre mi dorso. ¡Quiero verlo, observarlo, hasta ahora, solamente su pesadez ha sido infinita, apenas aguantable en las catástrofes; gritos de los hombres llegaban hasta mis oídos con más facilidad que las risas! Infinitamente más.
Liviana en las bonanzas, dándome descanso para soñar con la libertad de liberarme de estos inmortales pesares que doblan mi cuerpo en pliegues.
¡Ah! Quién pudiese tumbarse en el césped, bajo el ramaje de una Dafne bella, esperando durante dos estaciones, dormitando tranquilo, extendido en el vergel alfombrado, a una Ceres que, liberada por un Hades, desee fertilidad en la primavera!



Quiero, suspiro, exigo, solicito, apremio, sueño, persigo, lamento…
Sentirme vivo, real, ambiciosamente hambriento, lujurioso de calor, de frío, de esperas, de silencio y de gritos. ¡Desesperado! ¡Sí! ¡Desesperado por sentir!
¡Decid! ¡Hablad! Miradme a los ojos!


Callan todos. Un público ingrato que no sabe responder con la urgencia necesaria. Sus miradas huidizas rechazan el contacto, pensando, esto no va conmigo, que otro se ocupe de este desgraciado, que se silencie. Más hubiese valido no venir…

Se levanta Atlas, Rey de los Titanes, dejando caer la incómoda redondez que ha sido su tormento, que comienza a rodar, desde el suelo mármoleo del palacio de un Olimpo hacia no se sabe dónde. No se sabe su fin.
Nadie se mueve, mientras Atlas contempla por primera vez la hermosura de su condena que estalla en mil pedazos en la lejanía que ha costado su libertad.


¡Quiero, exigo, necesito, urge, sueño, persigo, suspiro…
Sentirme vivo, real, ambiciosamente hambriento, lujurioso de calor, de frío, de esperas, de silencio y de gritos! ¡Desesperado!
¡Sí! … ¡Desesperado por sentir!

( Atlas, Sostenedor del Mundo )






34 comentarios:

Marisa dijo...

Atlas tiene razon.
Cansado está de cargar
durante siglos con
todos nosotros.Pero
la implosión que
le liberara sería
nuestra nada.
Muy bueno Susi, pidamos
que las espaldas de
Atlas nos sigan sosteniendo.

Un abrazo muy fuerte.

INÉS (y yo).. dijo...

Cuantos Atlas deambulan por el mundo, silentes, sosteniendo y sosteniendo(nos)...

Bello, Susi, me sumo a los deseos de Marisa para que Atlas nos siga sosteniendo.....un pocomucho más....

Un besito

Elen dijo...

Todos somos, de algún modo, Atlas que soportamos nuestro pesado mundo. Aunque muchas veces me siento Sisifo, esforzándome por llevar la piedra a la cima de la montaña, para al llegar descubrir que debo volver a comenzar.
Pero ese Atlas magnánimo, que todo lo puede, que no nos falte nunca.
Un besote grande Susi.

angel dijo...

Soy más de prosa que de verso, pero esto tuyo me ha gustado.

Un saludo

pasajera dijo...

Formamos parte de él y él de nosotros, aunque a veces no lo parezca. Debieramos de escucharle y de mirarle como si se tratase de nuestra propia voz o nuestros propios ojos.

Un beso enorme.

p.d. muchisimas gracias por tus comentarios tan alentadores, de verdad que a veces llegan y me hacen esbozar una sonrisa de gratitud y cariño.

mara-mara dijo...

La verdad es que me he sentido un poco como ese público ingrato por no saber responder con la urgencia necesaria; es un texto que invita a la reflexión... quizás deberíamos cuidar más el mundo empezando por nosotros mismos, librarnos de las envidias y rencores, predicar la paz, saciar el hambre, evitar las catástrofes medioambientales y silenciar al menos algunos gritos de dolor que tanto ensordecen a Atlas y concederle un poco del silencio del sueño que tan merecido lo tiene.
Besos.

Lasosita dijo...

Marisa, desde luego que sería una pena que Atlas se negase a sostenernos más.
Pero ya se sabe, los dioses lo pueden todo, incluso el dejar el peso del Mundo en otros hombros.

Otro abrazo más fuerte!
Echo de menos tu sabia voz!

Lasosita dijo...

Inés, has dicho justo lo que es el germen de mi relato.
Las responsabilidades, obligaciones, se agolpan en los hombros y nos hacen dar traspiés y lamentos.
Todos necesitamos contar con más compañía para hacer las cargas más livianas.

Un besiño, gracias por leer con tantísima atención!

Lasosita dijo...

Seguimos incluso " adoptando " más peso del que nos corresponde, Elen!

Porqué será que nos duelen las cervicales, todos somos nuestros propios Atlas...

cargando con nuestros propios Mundos y etiquetas
( soy mujer, soy solitaria, madre, vecina, amiga, amante, hija, soy... y soy...)
Y en ocasiones... soy YO MISMA!

Gracias por tus palabras,
me encanta que me llames Susi, porque ése es mi nombre.

Y genial que no te parezca sosa!!

Un biquiño!

Lasosita dijo...

No sé si soy de verso,
pero me gusta encontrarte
por mi papelera, Angel!

Un beso y un mimo!

Lasosita dijo...

Deberíamos atender y no
" ningunear " a las personas que están contribuyendo a cambiar o soportar la realidad diaria,
y en quiénes no reparamos.

Héroes anónimos...

Feliz me haces con tu comentario, y te devuelvo los agradecimientos
con un gran abrazo, Pasajera!!

Lasosita dijo...

Siempre será buena la reflexión, junto con algún cambio de actitud de nuestra parte.

A pequeña escala, cada uno puede intentar hacer silencio para no ensordecer al resto del mundo que nos escucha!

También descansaríamos nosotros muchísimo mejor.

Una gratitud enorme, Mara;
bienvenida !!

merce dijo...

El peso del mundo...como si hubiesemos nacido solo para eso...
pero necesitamos...disfrutar el sentir, suspirar, soñar...amar...urge.

Poderoso Atlas, se daba por hecho...

Dioses del olimpooooo !!!!


Susi, interesante texto. Un beso

Alatriste dijo...

Es la eterna paradoja, el sufrimiento de unos es lo que hace vivir a otros. Atlas lo sabe bien y como él, tantos y tantos héroes anónimos, que se esfuerzan para allanar el camino al resto. Eres como un faro, amiga. Con tus palabras nos evitas los peligros de los arrecifes. Me calmas cada vez que te leo y realmente, la suerte es mía. Encantado de poder visitarte. Un beso fuerte y que te vaya bonito, guapa. Hasta pronto.

Lucina dijo...

La belleza mezclada con Dioses.
Un placer leerte.
Un beso

Paladín Sombrío dijo...

Espectacular. Por mi parte, aunque ruede el mundo y yo dentro de él, quiero que Atlas lo suelte. Ya está bien.
Todos tenemos derecho a sentir.
Un abrazo.

Meiguiña dijo...

Todos en nuestra vida diaria somos un poco como Atlas.

Recordemos que el fue condenado a llevar el peso, nosotros tenemos la capacidad de ir liberandonos de aquello que menos nos pese, hagamoslo.

Dormiria muchas noches en tu papelera que tan llena está de palabras.

Un biquiño, siempre es un placer pasarse por aqui.

Lasosita dijo...

Fatal eso de dar por supuesto que ciertas personas deben soportar en soledad problemas ajenos o cargas inhumanas.

Hay cegueras entre los dioses...

Un abrazo, Merce!

Lasosita dijo...

Capitán, estamos en las mismas costas, tirando al mar mensajes en botellas!

Gracias por venir y quedarte!

Lasosita dijo...

Lucina, todos somos un poco Dioses y un mucho de Atlas!

Un abrazo y un beso!

Lasosita dijo...

Todos sentimos...

Atlas, sin duda,
también logrará su deseo!

Cuestión de voluntades, Paladín Menos-Casi nada-ensombrecido!

Gracias por desearle
una extensa liberación!

Un saludo.

Lasosita dijo...

Meiguiña, gracias por volcar tus letras en esta papelera!
Sí, dejar lo más pesado o lo que nos resulta menos llevadero, al margen de su peso, puede ayudarnos a levantar la mirada y calcular el próximo paso!

Un papel con beso, liviano!

LOBITO dijo...

Creo que todos somos Atlas de nuestras vidas... sosteniendo el peso de su devenir de forma incansable...

Me ha gustado!!!

Dos besos Sosi.

Mujer Pez dijo...

el placer tambien es mio, gracias por pasar por mi morada y dejar tu huella...
Un abrazo y soñemos

Lasosita dijo...

Gracias, Lobito, por dejar la huella de tu paso...

Sí... todos somos quienes sostienen un mundo, tal vez con más tamaño que otros.
Es importante estar y querer hacerlo.

Un abrazo fuerte!

Lasosita dijo...

Mujer-pez, bienvenida a este lío de papeles.

La sugerencia de soñar..
toda una buena idea!

Un saludiño!

el mercader dijo...

Sentir, soñar, percibir, discurrir,flotar, dejarse llevar. Ser uno con el mundo en el que nadan las existencias. Formar parte de el en vez de soportarlo. Jugar con el, sentirlo, aspirar a cambiarlo, vivirlo, soñarlo.

Me ha encantado tu blog. Volvere a mecerme en tus palabras.

Muchas gracias

Lasosita dijo...

Ser parte del Mundo, dejarse mecer con el viento, atravesar los bosques, consolar sauces llorones, despeinar orillas...
olvidando los pesos que nos aguardan o livianizándolos con la frescura de un nuevo día!

Estoy encantada de saberte cerca, Mercader... aquí me encontrarás!

Un saludo y gracias!

Alatriste dijo...

Mi querida amiga, vine de nuevo a tomarme un café contigo y a agradecerte tu compañía, pues me encanta encontrarte por mi desván. Me alegro de que te gusten mis historias y de que podamos compartir palabras. Un beso fuerte y cuídate. Hasta pronto.

Agua dijo...

Me has dejado impresionada!!!! es un relatico magnifico! Has descrito la desesperación de Atlas al llevar el mundo sobre sus espaldas de tal forma que cada uno de nosotros se siente identificado con el... cargando con nuestro mundo particular a las espaldas, desosos de dejarlo caer, de verlo rodar por el suelo y liberarnos. Ser nosotros mismos por una vez... Precioso niña! un beso!

Lasosita dijo...

Mi Capitán... estoy feliz de encontrarte en cualquier momento, toda una sorpresa agradable que pases por mi papelera, que siempre está a tu disposición.

Lo del café... uhmm, buena idea!

;) Un achuchón enorme, Alatriste!!

Lasosita dijo...

Agua, y me ha gustado tanto tus palabras, como que te hayas solidarizado con ese Atlas atormentado y deseoso por ser libre de cargas y universos humanos y divinos!


Besiños...!!!

Galileo dijo...

Gracias por esta preciosa entrada. Mientras sostiene el peso del mundo con la fuerza de sus hombros, es la carga de sus pensamientos la que no soporta. Me encanta. Te leo.

Lasosita dijo...

Una imagen vale más que mil palabras, dicen...

Galileo,
Gracias por compartir una y otras!

( nos leemos)