sábado, 7 de marzo de 2009

Victoria??







La misión de una flecha. (Victoria)



El arquero intenta concentrarse. Cierra un ojo para situar con máxima corrección la perspectiva. La coordenada exacta para atinar en el blanco. Sabía que uno de sus peores enemigos era la confianza: que lo hubiese hecho hasta el momento no significaba que fuese gratuito el acierto. Tenía que luchar contra el sentimiento, acrecentado desde su niñez, de ser invencible. Todos los torneos ganados, victoriosos y premiados con aplausos podrían tornarse perdidos entre remolinos de olvidos, al igual que el agua regresa en olas, mar adentro de nuevo. Hoy no es igual que otras ocasiones, en las que los triunfos eran seguros…
Sostiene el arco. Siente el peso en su brazo. La tensión de sus músculos, la tirantez de la cuerda, en este momento el punto sobre el que se sustenta todo su mundo.

La diana lo contempla. Burlona, parece sonreírle con socarronería, sabedora de su secreto más oculto. Cada banda de color significa un reto más hacia su objetivo, cada yarda de distancia, se le antoja un obstáculo insalvable. Teme que la debilidad se apodere de él, dejándolo en evidencia. Su mente entabla una lid con su cuerpo. El brazo tiene una misión que cumplir, seguido de su ojo diestro, ése que jamás permitía abandonar la flecha libre ni consentir un centímetro de error al hincarse en el círculo que significa el máximo atino.

El público observa su figura, prendido del arco de su cuerda, tensándola con la mente, todos a una. Los que no han huido abandonando las tierras que trabajaban. Necesitan un sueño en el que creer, una esperanza que realizar. Algo que los reafirme en su buena decisión al quedarse, rechazando el impulso de salir corriendo para convertirse en víctimas fáciles de los bandidos más crueles de lo que ellos lograrían jamás ser. Para demostrarse a sí mismos que los milagros existen, que son reales, que basta con pedirlos, con desearlos con fuerza. Se miraron los unos a los otros, sabiéndose poseedores de la misma oración, todos se colgarían de aquella tensión, de aquella fuerza, de aquellos anhelos para que la flecha perforara la diana en su punto más prestigioso.

El arquero se concentra. El público silencia hasta sus respiraciones. Los pechos no suspiran, los estómagos se encogen, los ojos se entrecierran para ajustar sus fuerzas al instante que el dardo sea liberado hacia su objetivo.
Silencio. Hasta los pájaros dejan de volar entre los árboles que rodean el claro del bosque en el que se han reunido. Dicen algunos que sienten más frío, por eso se han vuelto tímidos y retraídos. Hace meses que no llenan con trinos los ramajes.
Quizás, también perciban, al igual que cada uno de los campesinos, de las mujeres, de los niños, que allí se libra una batalla más trascendental que un simple juego, una diversión para distraer el dolor de las últimas semanas.

El arquero visualiza, en el punto central, el rostro de su hija, el de su primogénito, el de su mujer. El parecido entre la negrura de una pequeña zona de su piel, recién, pero esperado y casi deseado, descubierta esa mañana, y aquel redondel. La peste ha causado estragos en el pueblo. No existen los gatos, acusados de herejía. Las ratas son las dueñas de los empedrados, de cada rincón de las cloacas, nunca suficientes. Las gentes exigen olvidar el aroma a cadáver que inunda las callejuelas, las cenizas en las que se han convertido una casa de cada tres, la necesidad doliente de tapiar a los vivos infectados dentro de cada tejado. Los enterramientos masivos de familias enteras en fosas comunes. Sus miembros colgando desde las carretas preparadas para tal fin, mezclados los muertos con los agonizantes.


Y libera su brazo. Justo en el sitio deseado. La algarabía desatada llena el universo, las mentes se olvidan del olor, de las cenizas, de los gritos de los que han sido enterrados en vida. De las pérdidas. Soledades. Miedos. De duelos y llantos por seres queridos.

Por un momento, los abrazos, las sonrisas y los vítores esquivan la realidad, escondiéndola…

11 comentarios:

Alatriste dijo...

Que tus flechas, sean como sean, siempre den en la diana. Me gusta mucho leerte amiga y por eso te enlacé en mi desván. Así acortaremos las distancias. Espero que no te importe. Un beso grande y hasta pronto. Siento la intriga por la historia. Je, je, je. Cuídate.

Lasosita dijo...

Tú crees que me puede importar?
BIENVENIDO!!!

Y me encanta acortar las distancias con tus letras.

Otro BESO GRANDE...

merce dijo...

Me tuviste en vilo, conteniendo la respiración...pendiente de esa flecha.

Que manera de describir...!!!

Besitos Susi.

Elen dijo...

Triunfos efímeros, pero triunfos al fin y al cabo.

A veces es bueno dejar que los problemas se queden un poco atrás, aunque solo sea por un momento, para retomarlos luego con fuerzas renovadas.

Un besote grande.

Lasosita dijo...

Un saludo MERCE; me ha gustado mantener en vilo tu curiosidad!!
aquí continuamos...



Siempre importante para afrontar los problemas con fuerzas renovadas, para luchar con más ahínco, jamás para huir de ellos.


Amiga, un gran abrazo, ELEN!

Oscar García dijo...

Cualquier cosa es buena para olvidarse de toda tragedia, aunque sea por un momento.
Hoy, tu estupendo relato con sus magníficas descripciones me han hecho evadirme, no de una tragedia, sino del mundo, para ir a parar a ese claro del bosque y dejarme con la mirada expectante.

Un beso.

vicente dijo...

Fantastica como siempre. Nunca me cansare de felicitarte.
Sabes que lo tuyo es como estar calentando para el partido...en tu caso es para triunfar.

Lasosita dijo...

Sí, OSCAR, todos los recursos son necesarios si el fin es olvidar lo difícil que es vivir a veces.

Encantada de haberte abstraído un ratito.

Gracias por tus palabras y recibe un beso!


;) Gracias VIVENZO, estoy feliz de que vengas a animarme a las gradas. Sé que puedo contar contigo.

Más de un besazo!!

Angel dijo...

Susi, el arquero concentra en segundos toda la tensión de su mundo contenido en la punta de su flecha.

Un saludo. Tesigo

Lasosita dijo...

Eso es lo que quería expresar, ANGEL.
Muchas gracias por seguirme,
yo, también lo hago contigo
( ya sabes )!!

Un tremendo abrazo!

merce dijo...

Susi, tengo una algo para ti en mi blog, te espero....

Un besito.