jueves, 25 de septiembre de 2008

Palmas mojadas.



El mendigo con cara de asombro, sin saber qué hacer con las manos que antes estaban tendidas, suplicaban una dádiva
con la urgencia de no importar que fuera húmeda la limosna por la que se levantaba de sus cartones todas las madrugadas.
Banda sonora de lluvia, ya desatadas las gotas que antes sólo iluminaban como pequeños focos de un gigantesco lomo irisado de baldosines


Click,Click,Click...

convirtiendo en densa la acumulación ciudadana, de paquetes, de bolsos, de paragüas ya abiertos sin pudor, bajo un cielo que volvía plomizo y negruzco como tiznado con carbón. Pronto olería a mojado, a fresco río con caudal recurrente, a calzado encharcado y a frío diluído.
Las mismas cejas pobladas, la misma expresión, un antes y un después de un anuncio barato, una misma hondura para distinto modelaje.


Oigamos lo que no se dice...


"Puede ser que tú seas igual que yo. Es posible que bajo la apariencia que damos al exterior, seamos tan parecidos que no nos conozcamos en absoluto. Se me da por pensar que somos dos extremos de una misma vida. Esa que no permite planear, sino que hace lo que puede para alejarnos de algún planteamiento trazado con antelación, empujando hacia otras decisiones nunca antes contempladas.
La eterna pregunta: que hubiera sido de mi vida si....

Qué hubiera sido de mi vida si...
desde el principio hubiera tenido calor, puertas para guardar la intimidad, las ventanas para higienizar mi cuarto, si éste bolsillo
estuviera lleno de juguetes en vez de las dosis de mi padre, si los libros hubieran tenido cariño hacia mí y saber envolverme con sus letras que nadie me enseñó a amar....

Que pasaría si a pesar de todo, de lo vivido, de las lágrimas y las carestías, del raquítico crecimiento de este cuerpo mío, por falta de abrazos, de que mi mano tenga una posición antinatural enseñando eterna la palma como queriendo que me lean una bienaventuranza que jamás he poseído.
Y llegado a este punto, no es posible dar marcha, no hacia atrás, que nunca vuelve, pero sí hacia un giro inesperado, y si intentamos virar estos destinos tan calamitosos nuestros y cambiar el paisaje que vemos todos los días.
No estáis hartos, como yo, de agarrarnos a las faltas de nuestra vida para continuar un día calcando hora a hora, frío a frío con el anterior, y con el siguiente, y con el del mes venidero, año tras año?.

Soy una de vosotros, había dicho, pero cada uno podía hacer algo por salir de esta espiral de compasión por nosotros mismos, de vernos diferentes al resto de la gente que andan por el mundo, con paso rápido, con conciencia de ser, de estar rodeados de semejantes. El que estemos hoy aquí, todos nosotros, significa que pensamos que es posible un cambio, una curva en nuestras anodinas vidas. Probemos...!

Somos un colectivo a tener en cuenta. Mucho más de lo creemos. Tenemos poder porque no hemos usado ninguno desde años. Los tenemos acumulados.
Somos la base de la pirámide. Pensad que existe la posibilidad de variar estos cartones por otros materiales, los gestos que usamos por otros nuevos, como las fotos del antes y el después, naciendo sonrisas, esas que tenemos como un recuerdo lejano."

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