sábado, 27 de septiembre de 2008

Espinas rojas.




Se detuvo frente a un rosal. En realidad, era el único rosal de todo aquel jardín.
Tenía varias flores, milagro de unos días bondadosos y aguas que regaran generosas un terreno fértil todavía. Eran un conjunto de tres flores. Sus pétalos se abrían dejando libre el perfume de su interior.
Escamas de color rosáceo decoraban los pequeños hilillos con su protuberancia final. Los estambres creaban una suerte de cielo a la corola de suave color. Le parecieron las tres rosas más hermosas que había visto en su vida.
Se contuvo para no tocarlas.

Pero sucumbió a la tentación de verlas más de cerca y con detenimiento.
En otro tiempo, él se había dedicado a arrancar el magnífico aroma que poseen estas flores. Cogerlas con cuidado, desde el cáliz, a dos manos y echarlas sobre el mandil. Vaciarlo a continuación en un saco preciosísimo por su carga. Este saco se mezclaba con disolvente líquido que era el responsable de sacar el extracto de la sustancia olorosa y de la cera vegetal. Así, comenzaba un complejo trabajo hasta conseguir unas gotas de un magnífico perfume.
Aquella mixtura que, partiendo de la belleza de la naturaleza, renacía como la belleza de un producto creado por el hombre, para la mujer.

Cuanto le gustaría poder hacer unas gotas de aquellas hermosas rosas!!.

Si ella le concediera la libertad se las pondría en los huecos más íntimos de su cuerpo, esos cálidos lugares en los que gracias a ello y a su intimidad, harían evaporarse sobre su piel tan exquisita fragancia que, de estar cerca de sus poros, seguro se marearía de emoción.

Se la imaginó desnuda, colocándose con la punta de los dedos unas gotas de tan preciado elixir, mirándolo con la fuerza del deseo y no se dio cuenta de que unas gotas de sangre le recorrían la mano. Había apretado sin sentir el tallo traicionero con sus magníficas defensas de sus joyas, unas espinas que se le clavaran en el dorso de una mano que soñaba romper y raptar las tres rosas.


El amor siempre produce sangrados. Tiene defensas poderosas.

4 comentarios:

cristinha dijo...

liches "el perfume" de Patrick Süskind? este relato lembroume ese libro.

biquiños, lasosita.

Lasosita dijo...

Fai moitísimo tempo que o leín. Alédome que cho lembrara, cristinha, e grazas por ter vido a esta papeleira!

merce dijo...

Tambien a mí me recordó " el perfume".Me gusta la foto qu acompaña el relato,creativa, interesante. un beso.

Lasosita dijo...

Las imágenes son importantes. Es algo que viaja directamente al cerebro. Tú también lo sabes. Un bico!