Implosión.

Implosión
Quiero descansar,… exclama con sonido quedo ante las columnas jónicas que sostienen la bóveda celeste de un Olimpo.
Nadie responde. Siguen hablando con animación. Copas en sus manos, túnicas festivas con bordados nácar y oros. Carraspea. Una vez. Dos veces, más alto.
Todos los reunidos se vuelven. Se olvidaran de su presencia, se daba por hecho que estaría allí, sosteniendo lo sostenible entre los músculos de los hombros. Eterno en su trabajo. Diligente. Inmutable. Insensible. Corcovado, sin mostrar ningún alma por los ojos.
Su voz suena rota. Quizás lleva demasiado tiempo sin pronunciar palabra: Para qué? Quién repararía en mí?
Siente ojos que lo taladran. Es fastidiosa su participación; no necesita decir nada, piensan ellos con incomodidad; la ve, la siente, la palpa. Pero se aclara de telarañas silenciosas y prosigue…
Quiero descansar, repite. Ahora tiene un auditorio pendiente del hilo de su garganta, que va adquiriendo cuerpo y grosor.
Quiero ejercer el derecho de los trabajadores. Estamos en el siglo de las reivindicaciones, de estatutos, de acuerdos laborales, de sentencias políticamente correctas y de bitácoras en un solo sitio.
Quiero estirar estas espaldas mías, erguiéndome hacia el cielo que vislumbrais con tanta facilidad. Desfruncir mi ceño al levantar los párpados hacia la luz… sí!
Tórnase en trueno lejano su palabra.
¡…Ésa luz que me toca con timidez de virgen vergonzosa, de esa que entra en los pechos abiertos y con su tacto sana sin necesidad de cirugía! ¡…Ésa que enseña que las pupilas deben de contraerse de vez en cuando, y la piel colorearse de dorada simiente!
Extender mis rodillas, bisagras sin lubricar, torpes, flexionadas y esculpidas en piedras que no sienten el ánimo de rozarse, sin dar juego ni engranaje a un movimiento que debiera ser perfecto. Muertas desde su inmovilidad.
Levantar mis brazos, haítos de sobrecargas, hacia la brisa de un mar que no he contemplado jamás! Bañarme en los velos de la luna, en brillos que dejan tras de sí los cometas! Acunarme en las mareas, en los océanos, naufragar en orillas, dormitar en las montañas…
Va tomando aliento y el silencio que envuelve las gargantas de otros, se asienta, mientras la suya vibra, plena.
Casi ha levantado su cuerpo, con el temperamento creciente y con erosión expuesta; con la Tierra sobre su sólida carne, en el espacio exacto dónde a los mortales se les amontonan las inquietudes.
Oís…Oís…?? ¡Chasquidos! ¿Entendéis? ¡¡Son mis vertébras que crujen!! Necesitan expandirse, crecer en el espacio, son reales, innegables, bisagras que son mi vida! ¡Mi columna! Tengo que desarmar mi apuntalamiento para hacer arreglos, para deshacer sus nudos, para peinar la maraña de ramas en que se han convertido el bosque de mis nervios! Que mis talones hollen fértil tierra recién levantada del sueño, revitalizando raíces que me sostengan pero que me den la libertad de seguir al viento en sus correrías traviesas…
Estuvisteis amparados por el Tiempo, ese Cronos que dejó resbalar su viscosidad por mi cuerpo, a cada giro de esta bola, a cada rotación, a cada torcedura de su caprichoso aliento. Abrió ríos profundos en mis labios, lagunas en los rincones pantanosos de mis ojos. Cuántas veces lacrimales lluvias han sido lamidas por mi lengua, saladas cataratas llegadas desde un doblegado e invisible corazón…
Vosotros, ajenos! Riendo, embriagándoos! Sin peso ni responsabilidad… Ingratos!
¡Deseo abrazar! ¡Con mis brazos, éstos que os sostienen! Todo lo que abarque su longitud, transponiéndolos a todas las medidas medibles que pueda encontrar en mi camino. Yo vagabundo. Yo descubriendo. Yo, nuevo. Abrazar hasta que la línea de mi cuerpo desaparezca ante lo abrazado. Rodear el mundo, éste que sostengo y que no he visto, que no será lo mismo que sustentarlo sobre mi dorso. ¡Quiero verlo, observarlo, hasta ahora, solamente su pesadez ha sido infinita, apenas aguantable en las catástrofes; gritos de los hombres llegaban hasta mis oídos con más facilidad que las risas! Infinitamente más.
Liviana en las bonanzas, dándome descanso para soñar con la libertad de liberarme de estos inmortales pesares que doblan mi cuerpo en pliegues.
¡Ah! Quién pudiese tumbarse en el césped, bajo el ramaje de una Dafne bella, esperando durante dos estaciones, dormitando tranquilo, extendido en el vergel alfombrado, a una Ceres que, liberada por un Hades, desee fertilidad en la primavera!
Quiero, suspiro, exigo, solicito, apremio, sueño, persigo, lamento…
Sentirme vivo, real, ambiciosamente hambriento, lujurioso de calor, de frío, de esperas, de silencio y de gritos. ¡Desesperado! ¡Sí! ¡Desesperado por sentir!
¡Decid! ¡Hablad! Miradme a los ojos!
Callan todos. Un público ingrato que no sabe responder con la urgencia necesaria. Sus miradas huidizas rechazan el contacto, pensando, esto no va conmigo, que otro se ocupe de este desgraciado, que se silencie. Más hubiese valido no venir…
Se levanta Atlas, Rey de los Titanes, dejando caer la incómoda redondez que ha sido su tormento, que comienza a rodar, desde el suelo mármoleo del palacio de un Olimpo hacia no se sabe dónde. No se sabe su fin.
Nadie se mueve, mientras Atlas contempla por primera vez la hermosura de su condena que estalla en mil pedazos en la lejanía que ha costado su libertad.
¡Quiero, exigo, necesito, urge, sueño, persigo, suspiro…
Sentirme vivo, real, ambiciosamente hambriento, lujurioso de calor, de frío, de esperas, de silencio y de gritos! ¡Desesperado!
¡Sí! … ¡Desesperado por sentir!
( Atlas, Sostenedor del Mundo )
Comentarios
Cansado está de cargar
durante siglos con
todos nosotros.Pero
la implosión que
le liberara sería
nuestra nada.
Muy bueno Susi, pidamos
que las espaldas de
Atlas nos sigan sosteniendo.
Un abrazo muy fuerte.
Bello, Susi, me sumo a los deseos de Marisa para que Atlas nos siga sosteniendo.....un pocomucho más....
Un besito
Pero ese Atlas magnánimo, que todo lo puede, que no nos falte nunca.
Un besote grande Susi.
Un saludo
Un beso enorme.
p.d. muchisimas gracias por tus comentarios tan alentadores, de verdad que a veces llegan y me hacen esbozar una sonrisa de gratitud y cariño.
Besos.
Pero ya se sabe, los dioses lo pueden todo, incluso el dejar el peso del Mundo en otros hombros.
Otro abrazo más fuerte!
Echo de menos tu sabia voz!
Las responsabilidades, obligaciones, se agolpan en los hombros y nos hacen dar traspiés y lamentos.
Todos necesitamos contar con más compañía para hacer las cargas más livianas.
Un besiño, gracias por leer con tantísima atención!
Porqué será que nos duelen las cervicales, todos somos nuestros propios Atlas...
cargando con nuestros propios Mundos y etiquetas
( soy mujer, soy solitaria, madre, vecina, amiga, amante, hija, soy... y soy...)
Y en ocasiones... soy YO MISMA!
Gracias por tus palabras,
me encanta que me llames Susi, porque ése es mi nombre.
Y genial que no te parezca sosa!!
Un biquiño!
pero me gusta encontrarte
por mi papelera, Angel!
Un beso y un mimo!
" ningunear " a las personas que están contribuyendo a cambiar o soportar la realidad diaria,
y en quiénes no reparamos.
Héroes anónimos...
Feliz me haces con tu comentario, y te devuelvo los agradecimientos
con un gran abrazo, Pasajera!!
A pequeña escala, cada uno puede intentar hacer silencio para no ensordecer al resto del mundo que nos escucha!
También descansaríamos nosotros muchísimo mejor.
Una gratitud enorme, Mara;
bienvenida !!
pero necesitamos...disfrutar el sentir, suspirar, soñar...amar...urge.
Poderoso Atlas, se daba por hecho...
Dioses del olimpooooo !!!!
Susi, interesante texto. Un beso
Un placer leerte.
Un beso
Todos tenemos derecho a sentir.
Un abrazo.
Recordemos que el fue condenado a llevar el peso, nosotros tenemos la capacidad de ir liberandonos de aquello que menos nos pese, hagamoslo.
Dormiria muchas noches en tu papelera que tan llena está de palabras.
Un biquiño, siempre es un placer pasarse por aqui.
Hay cegueras entre los dioses...
Un abrazo, Merce!
Gracias por venir y quedarte!
Un abrazo y un beso!
Atlas, sin duda,
también logrará su deseo!
Cuestión de voluntades, Paladín Menos-Casi nada-ensombrecido!
Gracias por desearle
una extensa liberación!
Un saludo.
Sí, dejar lo más pesado o lo que nos resulta menos llevadero, al margen de su peso, puede ayudarnos a levantar la mirada y calcular el próximo paso!
Un papel con beso, liviano!
Me ha gustado!!!
Dos besos Sosi.
Un abrazo y soñemos
Sí... todos somos quienes sostienen un mundo, tal vez con más tamaño que otros.
Es importante estar y querer hacerlo.
Un abrazo fuerte!
La sugerencia de soñar..
toda una buena idea!
Un saludiño!
Me ha encantado tu blog. Volvere a mecerme en tus palabras.
Muchas gracias
olvidando los pesos que nos aguardan o livianizándolos con la frescura de un nuevo día!
Estoy encantada de saberte cerca, Mercader... aquí me encontrarás!
Un saludo y gracias!
Lo del café... uhmm, buena idea!
;) Un achuchón enorme, Alatriste!!
Besiños...!!!
Galileo,
Gracias por compartir una y otras!
( nos leemos)